Familia Carismática Amigoniana

El nacimiento de la Familia del Carisma Amigoniano es fruto de la acción del Espíritu Santo que ha iluminado y conducido el caminar de la obra del Venerable Luis Amigó y Ferrer OFMCap, dentro de la Iglesia. El elemento unificador y esencial de la gran familia es el “carisma” del Padre Luis que da sentido a las características de un grupo humano unido, llamado a vivir la fe, la fraternidad universal, la evangelización y llegar a los más alejados y a las distintas realidades que la conforman. A este grupo humano lo llamamos “Familia del Carisma Amigoniano”.

Está constituida por:

  • Las Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia.
  • Los Religiosos Terciarios Capuchinos de Nuestra Señora de los Dolores.
  • Los Cooperadores Amigonianos.
  • El Movimiento Laical Amigoniano.
  • Los jóvenes de JUVAM y los Zagales.
  • Los educadores y voluntarios que trabajan en las obras educativas de ambas congregaciones.
  • Los alumnos y familias de los centros educativos de ambas congregaciones.
  • Los miembros de asociaciones y ONGs vinculadas a ambas congregaciones que quieran ser parte de ellas.
  • Los devotos del Padre Luis Amigó.

Los integrantes de la Familia del Carisma Amigoniano, siguiendo la estela de nuestro Fundador, el P. Luis Amigó:

“Vosotros, mis amados hijos e hijas, a quienes ÉL ha constituido zagales de su rebaño, sois los que habéis de ir en pos de la oveja descarriada hasta devolverla al aprisco del Buen Pastor. Y no temáis perecer en los despeñaderos y precipicios en que muchas veces os habréis de poner para salvar la oveja perdida; ni os asusten los zarzales ni emboscadas con que tratará de envolveros el enemigo, pues podéis estar seguros de que, si lográis salvar un alma, con ello predestináis la vuestra”

(Fray Luis Amigó, OCLA 1831)

Nos sentimos llamados, bien desde la propia opción de fe o bien desde nuestra misma sensibilidad humana a encarnar los valores, profundamente humanos, que Cristo testimonió en su vida y proclamó solemnemente en las Bienaventuranzas.

  1. Invitados especialmente a vivir y testimoniar el amor misericordioso para con los que tienen hambre y sed, para con los forasteros y desnudos, para con los enfermos y encarcelados y para con los que sufren alguna carencia, ya sea en su ser o en su tener, o experimentan algún tipo de exclusión (cf. Mt 25,34-46).
  2. Asumimos como modelo de vida al P. Luis Amigó, en nuestro propio estado y en el servicio al prójimo procurando vivir según los valores de su espíritu franciscano:

fraternidad universal, alegría, humildad, sensibilidad, dulzura en el trato, sentido providencial y gestos concretos de atención a los más necesitados.

  1. Reconocemos en la figura del Buen Pastor un verdadero poema pedagógico que inspira nuestras actuaciones al encarnar sus actitudes como quien conoce a sus ovejas, camina delante de ellas, busca a las que se pierden, comparte sus alegrías y penas, aprende por experiencia la ciencia del corazón humano, y da la vida por todas.
  1. Nos identificamos con el carisma de las dos Congregaciones amigonianas simbolizado en la imagen de la Sagrada Familia que el Padre Luis escogió para colocarla en el templo de Massamagrell (cf. OCLA 213). En ella vemos a Jesús niño que abraza la cruz redentora, a María, Madre Dolorosa, que muestra su corazón traspasado, y a José, padre y custodio. La Madre Dolorosa es fuente de la generosidad y de la misericordia, de la fortaleza y de la ternura, y nos invita a querer a cada uno como es, a afrontar con valentía las dificultades, a hacerse el encontradizo con el que sufre, a mantenerse de pie junto al desvalido, a acoger con ternura al que viene y a esperar, aún contra toda esperanza, que las personas puedan cambiar.

La Sagrada Familia de Nazaret, es modelo de vida para nuestras familias (cf. OCLA 1102) y da ejemplo de protección, cercanía y amor filial; constituyéndose como núcleo central de la acción pastoral.  Fray Luis Amigó comprendió la necesidad de realizar una verdadera imitación de ella en todas nuestras obras con un adecuado ambiente familiar que enmarca la vida del cristiano y reconoce en cada uno de sus integrantes atributos claves de padre y madre.

  1. Aceptamos la responsabilidad de formarnos en humanidad y siendo profetas del sentimiento humano, invitándonos a actuar conforme a la pedagogía del amor, que busca restituir al hombre su dignidad, promoviendo el desarrollo integral y procurando su realización personal y su progresiva inserción social como agente activo en la construcción de una sociedad más humana y más justa.
  1. Comprometidos a expresar nuestra preocupación en favor de los niños, niñas y jóvenes en situación problemática o de vulnerabilidad, según el deseo de nuestro P. Luis Amigó en educar cristianamente a los jóvenes alejados del camino de la verdad y del bien (cf. OCLA 1780).
  1. Queremos evangelizar “caminando juntos con otras realidades eclesiales” para encontrar, escuchar, discernir e intervenir oportunamente, en fidelidad al espíritu de nuestro común Fundador.

Pulso Amigoniano